Todas las cuentas pendientes que queden con uno mismo siempre, siempre persisten. Hasta que no se salden, no se van.

A veces a modo de enfermedad, ansiedades, miedos, conflictos vinculares, monotonía y aburrimiento, o esa sensación de vacío con nuestra rutina. Una suerte de GPS que nos indica cuando hay que parar. Dónde tenemos que mirar.

El cuerpo nos habla. En cada situación que vivimos, en cada sincronía, la vida nos está hablando. Nos está diciendo por dónde es, y por dónde no es. Porque como es adentro es afuera. Y todo sucede en el momento justo de ser..

Es ahí, en esas heridas, que alguna vez dolieron tanto que nos paralizaron a tal punto de enterrarlas. O esas heridas, transgeneracionales, que a modo de patrones surgen en nosotros sin entender bien como o por qué. Que también son compartidas por ancestros, que han marcado el linaje.

Porque todo está conectado. Somos un todo integrado. Conectado. Cuando caemos en esa ilusión de control, de separación, cuando nos escindimos y dividimos la realidad para poder manejarla, ahí perdemos.

Depurar, limpiar, re vitalizar, ir hacia lo más profundo… la herida quiere cicatrizar. Y nos exige estar íntegros, conectados en mente y espíritu. Y dejar(nos) llevar…

Luna llena en ♉

Avatar de Desconocido

Autor: Sofia Luna Magnín

Ante todo, mucha calma.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar