Existen conexiones que son verdaderas. Cuando digo eso, me estoy refiriendo a las que se dan cuando dos personas conectan desde el alma, desde la parte más luminosa que existe en cada uno. No desde la carencia, o del ego o de la necesidad de tener o poseer.

Me gusta pensar que estás conexiones existen para siempre… es tal la vibración energética, que quedan plasmadas En la memoria, en la mente, en el cuerpo.. cuando suceden, es como si nos atravesara una tormenta fuerte e imparable, imposible de controlar. Pero he aquí, el punto de quiebre. Cuando escapa nuestra sensacion de control, e increíblemente eso es lo mejor que nos pudo haber pasado. Porque no da miedo, sino que da calma, da paz, da plenitud… Dejarse llevar, extrañamente, nunca se sientio tan bien.

Y si luego si termina, tampoco importa mucho. Porque vos bien sabes, que si me buscas, siempre vas a sentirme en tu piel..

Y también que será difícil encontrar la misma sensación. Porque las conexiones reales, no se dan muchas veces en la vida. Y uno sabe que no vuelve a ser el mismo que era…

Por eso, siempre se agradece coincidir en el viaje.

Primavera.

Luna nueva en libra ♎ reconectando(me) para reconectar(nos)

Florecer.

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Mirarte. Mirarnos. Pero verte de verdad. Sin prejuicios. Sin dobleces.
Darnos las manos. Confiar. Emprender este viaje juntas. Quien sabe. Tal vez llegamos lejos. Tal vez no… Pero lo intentamos. Y lo dimos todo, de verdad. De corazón.
Nos abrazamos. Nos despedimos.
Sabemos que algo cambio para siempre.. Es que cuando tocas con el alma, todo se transforma.. sólo me queda agradecer por este aprendizaje. Y seguir viaje.

Reflexión de invierno.

Hay veces que la vista se nubla, los problemas pesan más que de costumbre. La llama interna parece apagarse.. como si nos hubieran echado un baldazo de agua fría.

Hay días que mi alegría, esa que llevo puesta todos los días, necesita descansar. O se esconde de mi por un rato. Como la extraño! Detesto no vivir mis días así. Es que también debo entender, que sentirse cansado, caído, decepcionado, hasta un poco enojado, también es parte de vivir una vida completa, intensa, variada y rica.

Sé que un día así, no cambia mi esencia. También sé que es parte del equilibrio del universo tenerlo.

Pero como una nena que le niegan su dulce, así me pongo. Caprichosa. Testaturada. Molesta.

Que impotencia me da a mí, que elijo todos los días vivir mi vida positiva y alegre, que me toquen vivir estos días medios apagados, fríos, nublados… Ah! tal vez es por eso que nunca me ha gustado el invierno.

Mi fuego interno pide pausa. Saca el comodín y se resguarda de mi. Se esconde. Me enseña a vivir la vida desde otro lugar, también real. Me enseña a aceptarlo.. otra vez me dice que no puedo tener el control de todo, ni siquiera de el.

En estos momentos, respiro, tal vez, es momento de soltar alguna que otra lágrima pendiente que quedó por ahí.

Me hundo en mi cama y espero con mucha fe que mañana sea otro día.. Con más calor, con más sol, con más fuego, con más alegría. De esos que me gustan vivir.

En esos que me siento más yo que nunca.

Se hace camino al andar…

Tantas caminos. Tanto para elegir, tanto para andar.. tantas posibilidades.

Y uno tan chiquito, tan sujetos a lo conocido, a la zona de confort. Tan atravesados por una historia que, muchas veces, cala tan hondo que nos inmoviliza. Nos paraliza.

Aunque soy consciente de que bajo estas circunstancias el margen de libertad que tenemos no es muy grande (o tal vez el que me gustaría tener) todos los días, lucho pero también convivo, con ello. Lo estiró lo más que puedo.

Con cada paso, lo pongo a prueba, me pongo a prueba. Intento superar mis limitaciones.

A veces con más éxitos, otras no tanto. Pero elijo este camino. El de mi verdad, el de ser lo más fiel posible, a mí misma primero, y luego a las personas y situaciones que me rodean. Porque lo que soy, se proyecta.

Porque cuando muchos eligen el camino del no, de la queja, de la decepción, del buscar afuera lo que hace falta adentro, sin importar que o quién, desesperados por tapar agujeros.. sintiendo que nada tiene remedio, que no se puede..

Yo sigo apostando por el si. Elijo todos los días el camino del riesgo que trae construir algo nuevo.

Y aunque a veces me caigo y me golpeó con una realidad dura, con un mundo que también sabe ser muy cruel. Con el miedo, que siempre es compañero, entiendo que cada caída es enseñanza.

Sé que cada caída me da dolor, pero también me recuerda que estoy viva. Y así me levanto y sigo por acá, buscando, creando.. con la certeza de que la proxima vez, va a salir mejor.

Como explicar lo que se siente cuando uno hace lo que ama.

Hoy comencé formalmente la etapa final de mi carrera: las prácticas profesionales.

Cada experiencia que tuve a lo largo de este trayecto, por más mínimo que fuera, me hizo entender y confirmar aún más que nada sucede por casualidad.

Cada paso nos está preparando para nuestro destino. Todos los momentos son perfectos.

Será casualidad que mi primer “trabajo” sea con mujeres? Digo porque hace años que no sólo estudio, trabajo y milito lo que es la femeneidad y el feminismo, sino que también hace años que estoy en proceso de deconstrucción y reconstrucción.

Y ahora, en un ámbito (casi) profesional, se me presenta la oportunidad no solo de ayudar y hacer mi trabajo sino de empoderarme con ellas y gracias a ellas.

Más que nunca entiendo y hago carne el concepto de sororidad.

Los nervios y la ansiedad se disipan en el momento donde nuestras miradas se encuentran, la empatía fluye.. y la palabra se abre camino.
Deseos, miedos, angustias, risas.. todo vale.
Y mi oido, mi mente, mi alma se entrega a la escucha.

A sentir con el otro. A vivir con el otro..

Una vez más, en tan solo un segundo, todo cobra sentido… se que estoy en el lugar correcto.

So i was thinking about where i would like to get Lost.. and There is no doubt that I wish some place like this.

The Peace, the colours.. the fresh air getting into my soul. Without permission.

Just life happening.

Mi familia española ♥️

Todavía recuerdo el temblor de mis piernas cuando mi avión aterrizaba en el aeropuerto de Valencia. Mi cabeza, un poco embotada después de tantas horas de viaje, mi espíritu curioso y expectante por todo lo que me iba a tocar vivir durante esos 6 meses, no me daba tregua.
Como una caricia/mimo del universo, cai en la casa indicada. Mi familia española, chiquita, pero rebosante de alegría y amor me adoptó y me convirtió en española en tan solo dos segundos.
Hoy era mi cena de despedida. Después de medio año juntos, era tiempo de regresar.
Durante la cena recordamos y nos reíamos del momento en que llegue.. todo lo que no sabía y ellas me enseñaron.
Increíble era pensar que el tiempo se había pasado tan rápido… Y que en realidad se sienta como si toda la vida hubiéramos cenado juntos.. todos coincidimos en que más allá de las diferentes vidas, religiones y culturas.. al final, somos seres humanos y que solo basta una palabra de atención, una escucha empatica, y una mirada sin prejuicios hacia la vida, para superar los límites del espacio y la cultura, y conectar. De manera real. Entre risas y charlas, Juani (mi madre española) sirvió el Asado que cocino para mi ( al menos hizo el intento) para regalarme algo con gusto a hogar. O en realidad, era para decirme que en Valencia también tenía un hogar.. de esos que te sirven tu comida favorita.