Por todos lados se lee, se escucha… Hasta me atrevo a decir que se siente: el mundo está cambiando y no es novedad.
De un día para el otro, todos los planes, las expectativas, los sueños… Todo se paralizó. Entramos en una suerte de letargo largo… El pasado, y el futuro se anularon.
La incertidumbre ganó terreno: ¿Qué va a pasar? Hasta cuándo seguiremos así? ¿ Volveremos a la normalidad?
La única certeza que tengo es que nadie (ni nada) será igual después de esto. Nadie sale de una tormenta siendo la misma persona.
Y que suerte !
Un ejercicio que comencé a entrenar hace ya un tiempo: Intentar ver en el problema alguna oportunidad.
Ahora bien, ¿Qué oportunidad puede haber detrás de la enfermedad ? Cuando nos tocan lo más valioso, y a la vez inseguro, que tenemos… La vida.
Pues bien, la oportunidad, la encontrará cada uno desde el lugar que le toca vivirla.
Como una suerte de ayuda, Lo primero que se me aparece en la mente, es la palabra Cuidar.
Cuidar-me , cuidar del otro, cuidar del que tengo al lado. Mirarlo y no pasar como que si nada. Entender que todos estamos, en algún punto, en sintonía. Viviendo está lección.
Luego hago mucho hincapié en agradecer. Todos los días por estar y por tener. Sabiendo que hay realidades más vulnerables alrededor mío.
Por otra parte, está pausa, está anulación de «futuro» este vivir día a día, me está dando la oportunidad de estar más que nunca en el presente. Hoy vivo. Hoy estoy. Mañana vemos.
Tan acostumbrada a la inercia de la rutina, al ir con la mente más rápido que la misma realidad. Llena de todo tipo de ansiedades.
Por fuerza del mundo, el universo y de la naturaleza (tan sabía y que tanto ignoramos) debo soltar el control de absolutamente todo. Wow. Que golpe de humildad y paz que me están dando.
Asi que, pongo foco en el hoy, e intento apagar mis preocupaciones por mañana.
Porque es lo único seguro que tengo. Porque hoy, es donde y cuando, puedo vivir, amar, y desear.

Eres fantástica
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