
Paisajes, los pájaros cantando al amanecer, el ruido que hacen las hojas secas cuando las pisas, los atardeceres, el sol pegando de frente en la cara, las mañanas libres cuando llueve y puedo sentarme a disfrutarla, lo simple… captar la fuerza de lo simple, hace que todo se convierta en un milagro. Vivir, estar, sentir… ser. Cada momento se tiñe de un color especial y único. Un día entendí que somos tan efímeros, que nuestro paso por acá es casi tan imperceptible, enfrentarme a ese vacío, sentir el dolor del sinsentido me llevo decidir. Y yo elegí que quería, ante todo, ser lo mas libre posible y así, trascender… y para mi, eso, iba a ser impactar amorosamente en todos y en todo lo que me rodeara.
Así, decido pararme del lado de la vida. Una vez, me dijeron «cada uno elige como arruinarse». Coincidí. Pero había algo en mi que no terminaba de creer en esa idea. Ahora entiendo qué. En realidad, cada uno elige como «vivir». Algunos eligen arruinarse. Otros, eligen vivir.
Y por eso, lo que mas admiro de la gente es el respeto por la libertad ajena.