Sobre atardeceres..

Siempre fui muy amante de los atardeceres, de ver el sol caer… los disfruto con ese sabor a nostalgia de saber que un día mas se esta yendo. Ahora entiendo porque los disfruto tanto. Es que, en ese momento en el cual el día termina, me permito sentir un poco la tristeza de cada final que sucedió. De cada adiós que dije, sin mirar atrás. Y en cada aterdecer, dejo que se vayan situaciones, momentos, ese último abrazo.. es que uno necesita andar liviano.

Y es que las despedidas, los finales, tienen ese doble sentido.. por un lado, siempre duelen un poco. ¿A quién no le dolió una persona.. un lugar? A veces por decisión propia, otras por los vaivenes de la vida… Muchas veces también, uno tiene que despedirse de lo que creía que quería, de deseos que, de repente, se volvieron ajenos y no nos llenaron mas.

Pero también, estas despedidas siempre traen esa ilusión del nuevo comienzo, de saber que un nuevo camino se abre ante nosotros, esperando a que, cuando estemos un poquito mas de pie, mas livianos.. podamos andarlos.

Porque dejar ir.. es dejar llegar.

Aquí y ahora

Y a veces la vida te para, te pide un respiro. Te pide que te detengas para poder observar. Escuchar lo que sucede alrededor. La vida nos pide que aprendamos a estar presentes. Aquí y ahora. Ni en el pasado, ni en el futuro. Y cuando logro estar acá, totalmente sumergida en el momento que estoy viviendo, me doy cuenta que lo que existe hoy es lo único que hay, lo único que tengo.

Y de repente me siento liviana y me abro con la libertad de entregarme y saber, que todo es tan perfecto, que en el hoy tengo justo lo que necesito. Para ser, para estar y para evolucionar. Valoro todo a mi alrededor. Me valoro a mi misma por saber que cada momento elijo darlo todo.

Y me abro a recibir lo que tenga que venir. Y lo que no, lo dejo pasar…

Huellas

Como no voy a creer en el destino, si cada encuentro que sucede deja una marca… si nadie sale indiferentes de ellos. Si nunca somos los mismos que entramos ! cada encuentro es único, y es tan perfecto como tiene que ser. Porque me gusta pensar que todo tiene un «para qué» mas que un «por qué»

Y en este andar por acá abajo, que hermoso es poder dejar huellas lindas.. no pasar inadvertido, dejar esas sensaciones dulces, inéditas, a veces estremecedoras… de esas que son para siempre, que no se olvidan. La vida, a veces muestra su peor cara, el gusto amargo prevalece, y la sombra personal de cada uno, muchas veces gana.. ¿Qué queda de todo esto? queda la paz y la calma de saber que darlo todo, a pesar de la amargura, nunca es en vano. Porque, todo lo que uno da tiene que ver con lo que uno es (y lo que no también) y eso, nos acompañará hasta el ultimo respiro. Y eso, irá a cada lugar, cada encuentro, cada situación… Y para mi, eso es ganar en esta vida.

La luna nueva es la fase que sucede cuando la Luna se encuentra situada exactamente entre la Tierra y el Sol, de manera que su hemisferio iluminado no puede ser visto desde nuestro planeta, por eso la vemos oscura. O decimos que esta «vacía». La realidad es que este vacío, marca el inicio de un nuevo ciclo lunar. Como la vida misma, marcada en ciclos con comienzos y finales, una y otra vez.

El momento de «vacío» puede ser muy atemorizante si no aprendemos a tolerarlo. Si no podemos aceptar que hay momentos en la vida, en los cuales las respuestas faltan. Y esta bien que así sea. Cuando hacemos lugar y no los llenamos con cosas, sea trabajo, ocupaciones o inclusive, personas y vinculos… cuando nos enfrentamos a la nada, al «no saber qué o quién», dejamos el espacio necesario para dejar que la vida se manifieste creativamente.. Porque, si pensamos demasiado, si siempre hacemos lo mismo y no experimentamos este espacio, atraemos viejas energías, viejas inseguridades, viejas narrativas.. «Si un minuto basta para morir, debe bastar para cambiar» leí por ahí, y coincido.. Si me permito dejarle via libre las nuevas oportunidades, entonces dejo que el cambio se manifieste. Y así, me alineo con la vida en su esencia.

Entender que no tenemos el control de todo es una forma de amor propio. Entender que parar en el medio del carril también es una forma de evolucionar. Cambiar de tren, cambiar de dirección, todo es parte de este proceso que fluye, que vibra.. a pesar de que muchas veces, nos encuentra esa vocecita interna, malvada, que nos lleva a las peores escenas de nuestras peliculas de terror. Y es que, muchas veces, somos nuestros mas acérrimos saboteadores.

Por eso, conectar con nuestro interior es tan urgente. Intentar despejar la mente, para sintonizar con ese deseo interno que nos da vida, que, a pesar del miedo, nos tira para adelante y nos dice, «si, dale, animáte» . Ser y hacer desde lo más autentico de nosotros mismos, es permitir-nos vivir la vida creativamente, dejar que se manifieste de manera natural, integrando la sombra, pero dejando que la pasión de lo genuino eche luz sobre la incertidumbre, que muchas veces, nos quiere voltear.

Encontrar ese camino liberador, ligero, e intenso… pero me refiero a esa intensidad que te da paz, paz de saber que estas en recorriendo tu propio camino. La paz que te trae jugartela por lo que queres, y así exprimir nuestro paso por este mundo.

Viviendo cada momento lo mas fiel a mi misma que puedo ser.

Esta foto marca el día en el cual decidí abrazarme tan fuerte que si esta es mi única vida, entendí que no desperdiciaría nunca mas ni un segundo. Con amor, con dolor.. libre, intensa, mientras mi cuerpo me lleve, allá voy.

La renuncia como acto de Fe.

A veces las ropas aprietan y llegó el momento de sacarse el traje de esto que «pensé que era o pensé que quería» porque en realidad, ya no soy la misma. Porque permití que cada experiencia me transforme. Porque me permití sentir la huella que dejo cada vinculo en mi piel y en mi alma. Porque, breve o extenso, sé que lo viví intensamente.

Y así ando por la vida, miro a los ojos sin titubeos, no dudo ni un segundo en brindar mi sonrisa grande y cálida. Porque ando armada con el milagrito del amor y de la pasión para todos lados. Tan cliché, pero me es imposible disimular! porque así camino, así vivo, así amo. Y también así sufro. Y de esta manera, mi alma crece, y mi conciencia se expande.

Y entiendo que todo tiene un sentido, un propósito divino. Que nada es casual, que todo es tan perfecto. Que estamos sostenidos por algo mucho mas grande, que somos un todo, multiverso, unión, amor. Amor… Y así, comprendo que el cambio es necesario, es vida.. Aunque al ego le gusta mucho el apego. Lo seguro.

Y de repente, me enfrento al vacío que genera la nada, la incertidumbre y así renuncio. Renuncio a lo seguro y a lo que creía que era. Renuncio al control. Y así, la renuncia se convierte en un acto de profunda FE.

Fe, en el amor, en la perfección de todo, en la creatividad de la vida manifestándose y desenvolviéndose de manera natural... Que miedo!!! pero que ganas…

Y de repente, sentir que estoy protegida. Y que mi inquietud me lleva por caminos misteriosos pero sabios (y necesarios)

Y de repente, calma. Y de repente paz.

Gracias 2020.

Otra luna llena..

Como la luna, cíclica.. me vacío, me hundo en las profundidades de mi oscuridad, navegó por los caminos más sinuosos de mi alma… Y así, de a poco, me empiezo a llenar de luz, de brillo… Me nutro, me abrazo, me cuido. Me quiero. Porque si no cuido de mi misma, ¿Cómo pretendo crecer? Cómo puedo dar(me)? ¿Cómo nutro mis proyectos? ¿Cómo aprendo a cuidar del otro?

Como la luna mueve mareas, también moviliza emociones. Contemplo, ahora ya sin miedo, la intensidad con las que se presentan las mías, y comprendo que son parte de este viaje. Así, aprendí a sostener, a contener(me), asi aprendí a ser.

A ser como la luna. Que, a veces, sin estar entera, brilla igual.

Paisajes, los pájaros cantando al amanecer, el ruido que hacen las hojas secas cuando las pisas, los atardeceres, el sol pegando de frente en la cara, las mañanas libres cuando llueve y puedo sentarme a disfrutarla, lo simple… captar la fuerza de lo simple, hace que todo se convierta en un milagro. Vivir, estar, sentir… ser. Cada momento se tiñe de un color especial y único. Un día entendí que somos tan efímeros, que nuestro paso por acá es casi tan imperceptible, enfrentarme a ese vacío, sentir el dolor del sinsentido me llevo decidir. Y yo elegí que quería, ante todo, ser lo mas libre posible y así, trascender… y para mi, eso, iba a ser impactar amorosamente en todos y en todo lo que me rodeara.

Así, decido pararme del lado de la vida. Una vez, me dijeron «cada uno elige como arruinarse». Coincidí. Pero había algo en mi que no terminaba de creer en esa idea. Ahora entiendo qué. En realidad, cada uno elige como «vivir». Algunos eligen arruinarse. Otros, eligen vivir.

Y por eso, lo que mas admiro de la gente es el respeto por la libertad ajena.

A-mar

No puedo negarte
No puedo negarme
Que navegar por tus aguas,
Que hermoso se siente…
Sentirte
Sentirme
Por fin comprendo que también es parte de conocerme
Por eso, conectar con lo que si hay, fluir con la energia, fluir con la vida como se presenta en este momento… sin juzgar, sin exigir… simplemente permitiéndote ser.

A veces me contengo porque sé que el mar que llevo dentro es infinito.. y muchas veces avasallante.. pero si sabes admirar, en silencio, y con cuidado… Mi calma se hará presente.. y así todo se siente tan fácil, tan natural.. Déjate llevar por este viaje. Que el mar, todo lo cura.

Ama-nacer

Cuántas veces a lo largo de nuestra vida volvemos a nacer ?
Cada inicio, cada proyecto, cada ruptura, cada vínculo, cada deseo que vamos construyendo… se nos presentan como una puerta, un comienzo, un nuevo despertar. Porque si algo que nos mantiene vivos es el movimiento, el cambio, así es nuestra esencia.. fluimos con la vida, al igual que la naturaleza… Todo tiene un camino, un despliegue natural. Cada estación, cada momento.. cada marchitar y cada florecer.

Cuando nos podemos amigar con esto, todo es más fácil, inclusive sostener. Porque entre tanto movimiento, elegir sostener desde la libertad es, para mí, lo más sincero que podemos ser.

Por eso ama-nacer.

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