Mi familia española ♥️

Todavía recuerdo el temblor de mis piernas cuando mi avión aterrizaba en el aeropuerto de Valencia. Mi cabeza, un poco embotada después de tantas horas de viaje, mi espíritu curioso y expectante por todo lo que me iba a tocar vivir durante esos 6 meses, no me daba tregua.
Como una caricia/mimo del universo, cai en la casa indicada. Mi familia española, chiquita, pero rebosante de alegría y amor me adoptó y me convirtió en española en tan solo dos segundos.
Hoy era mi cena de despedida. Después de medio año juntos, era tiempo de regresar.
Durante la cena recordamos y nos reíamos del momento en que llegue.. todo lo que no sabía y ellas me enseñaron.
Increíble era pensar que el tiempo se había pasado tan rápido… Y que en realidad se sienta como si toda la vida hubiéramos cenado juntos.. todos coincidimos en que más allá de las diferentes vidas, religiones y culturas.. al final, somos seres humanos y que solo basta una palabra de atención, una escucha empatica, y una mirada sin prejuicios hacia la vida, para superar los límites del espacio y la cultura, y conectar. De manera real. Entre risas y charlas, Juani (mi madre española) sirvió el Asado que cocino para mi ( al menos hizo el intento) para regalarme algo con gusto a hogar. O en realidad, era para decirme que en Valencia también tenía un hogar.. de esos que te sirven tu comida favorita.

Y de repente las hojas verdes y brillantes se tornan amarillas, y de repente no paran de caer…Y llegó el momento De meterse un poco para adentro y ordenar el Placard.. De encontrar ese calor interno.. es que afuera ya hace frío.Y resguardarse es urgente.

A veces caigo en la trampa de Mi ego que no entiende.. el quiere crecer y crecer.. el quiere salir, quiere mostrarse, quiere descubrir que pasa allá afuera, quiere buscar respuestas a todo lo que le sucede, todo lo que le duele.

Y eso es bueno, Pero mi alma sabe que necesita silencio y mucha paciencia. Que Dios y el universo tienen un plan. Y cada paso que doy, es perfecto, y cada camino es personal…

Sabe que necesita paz. Entiende porqué el ego sufre, pero le susurra que eso que le está doliendo, le está enseñando una vez más, que tiene que ceder.. que fluir..Porque este momento es lo que ella necesita para evolucionar, para alinearse cada vez más con su misión. El alma pide lugar… Ella va a sanar.Pero antes, exige que hagamos espacio… (para poder pasar al siguiente nivel)

Llegamos a este mundo completamente desnudos e indefensos. Los primeros años de vida nuestra existencia depende prácticamente del cuidado y la atención de un otro. De ese gran otro diría Lacan.

Así, gracias al apego en nuestra primer gran relación de vida logramos sobrevivir y crecer.

Pero luego ese otro también empieza a fallar, debemos aprender a convivir con la ausencia. Deber aprender a ser por nosotros mismos.

Pero, a medida que vamos creciendo, y comenzamos a amar a otras y a otros, solemos caer de vuelta en este apego furioso, tal vez, algunos con más intensidad que otros.

Nuestros amores reproducen de manera inconsciente, hasta casi primitivamente, esta necesidad de poseer, de ser uno. Que peligro.

Y así nos aferramos a este subidon de dopamina y el golpe de la caída es cada vez más fuerte. Toda nuestra vida intentado reproducir algo que (por suerte) ya no existe, pues pudimos avanzar en nuestro camino.

Por todos lados se Lee «soltar», «hay que aprender a soltar» , a lo que algunos responden «hay que aprender a sostener» .

Yo quiero complejizar esto y entender como desde que nacemos, vamos creando nuestros esquemas afectivos. Como figuritas o herramientas que luego las utilizaremos en todas nuestras relaciones posteriores.

Como nacemos en relación de apego, también es esencial aprender el desapego. Encontrarnos con nuestro deseo propio. Porque, en el mejor de los casos, ya tuvimos bastante del deseo ajeno.

Es que nadie nos enseña que el amor real es libertad, es decisión propia, es compromiso afectivo y emocional. Es empático. Es no buscar poseer.

Es primero elegirse a uno mismo, para así poder elegir libremente la compañía de ese otro que también nos eligió.

Diría que mejor, aprendamos a sostenernos fuerte y soltar todo lo que no se quiera o que no pueda acompañarnos en nuestro vuelo.

Dicen que el universo te obliga a repetir las mismas situaciones una y otra vez (con diferentes caras, cuerpos, lugares, nombres, etc) hasta que llegue el momento en el cual aprendemos la lección verdaderamente.

1, 2, 10 veces… o las que sean necesarias. Porque como es afuera es adentro.

Mientras más lo evitemos, mientras menos queramos confrontar con nuestros miedos, nuestra parte más egoísta… más largo será el camino.

Y si, de pronto llega el momento en el cual los refugios que teníamos ya no son tan seguros como pensábamos. El zapato aprieta, la ropa ajusta.

Nuestra alma creció, y quiere salir, necesita descubrir.

Aceptarnos íntegramente se vuelve urgente. Esencial. Para que todo nuestro potencial se pueda desplegar. Dejo atrás prejuicios, porque ahora necesito mi mente limpia y libre, para poder ser.

Y sí, llego el momento de emprender el viaje… acaso, ¿nadie te dijo que la felicidad se encuentra del otro lado de la zona de confort?

Alguna vez la vida me regalo esta vista. No dudé ni un segundo en hacerla foto para siempre.
La inmensidad del mar, el azul claro que a medida que te alejas se vuelve oscuro, profundo, infinito.
La libertad, la sensación de ser uno con todos, de ser lo mismo.
Y es que realmente, siento que todos nos merecemos una vida con vista al mar.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar