
Dicen que el universo te obliga a repetir las mismas situaciones una y otra vez (con diferentes caras, cuerpos, lugares, nombres, etc) hasta que llegue el momento en el cual aprendemos la lección verdaderamente.
1, 2, 10 veces… o las que sean necesarias. Porque como es afuera es adentro.
Mientras más lo evitemos, mientras menos queramos confrontar con nuestros miedos, nuestra parte más egoísta… más largo será el camino.
Y si, de pronto llega el momento en el cual los refugios que teníamos ya no son tan seguros como pensábamos. El zapato aprieta, la ropa ajusta.
Nuestra alma creció, y quiere salir, necesita descubrir.
Aceptarnos íntegramente se vuelve urgente. Esencial. Para que todo nuestro potencial se pueda desplegar. Dejo atrás prejuicios, porque ahora necesito mi mente limpia y libre, para poder ser.
Y sí, llego el momento de emprender el viaje… acaso, ¿nadie te dijo que la felicidad se encuentra del otro lado de la zona de confort?